
El árbol y la necesidad de la luz
Volviendo a la metáfora del árbol torcido, hay una pregunta que suele surgir cuando hablamos de la rigidez y las estructuras que nos forjamos para sobrevivir a la intemperie: Si el “árbol torcido” aprendiera a doblarse con el viento sin romperse… ¿qué cambiaría exactamente en su forma de vivir? La respuesta parte de una premisa inquebrantable: el árbol ya está torcido y su base no puede cambiarse. Sin embargo, puede optar por nuevas formas. Mejor dicho, puede redirigir esa curva hacia otro lado aprendiendo a ser más flexible. ...